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Homosexualidad: palabra muy gráfica y abrupta para nombrar relaciones sentimentales.

Actualizado: 29 de may de 2018


Unión homosexual, gay: ¿son estos términos apropiados para referirse hoy a la relación amorosa entre dos personas?: homosexual pone el foco en los atributos sexuales de las personas; y gay (alegre) lo pone en una cualidad que no define a todos.


Homosexual: palabra muy gráfica y abrupta para nombrar relaciones sentimentales

Tal vez no debería opinar sobre este tema que en principio no debería importarme, sin embargo, cuando tienes una visión global de las cosas, la lógica choca con asuntos como el que me ocupa en este post y que tienen que ver con la tolerancia. Esta no es un asunto menor para los que defendemos una construcción social con mayúsculas, porque la democracia liberal que se presenta como el modelo social por antonomasia, descansa en un supuesto de tolerancia en plenitud. Entonces revisas la sociedad en que vivimos y te encuentras con unos anacronismos que cuesta creer que habiten entre nosotros. Somos intolerantes con las formas de amor que se escapan del concepto que cada uno tenemos del amor, opinando sobre otras formas. Va siendo hora de llamar a las cosas por su nombre, de normalizar la realidad y sobre todo la vida de las personas. Las palabras y sobre todo el poder que ostentan merece un estudio en profundidad para adecuarlas también a las necesidades sociales que permitan una convivencia en armonía, respeto y tolerancia.

Va siendo hora de llamar a las cosas por su nombre, de normalizar la realidad y sobre todo la vida de las personas.

Es muy importante revisar las palabras que generen una comunicación que no lastime las sensibilidades de las personas y que pongan nombre a la realidad pero despojándolas de una intencionalidad abyecta propia de sociedades de otros tiempos, sociedades viles en las que unos pocos acotaban los límites de la moralidad a su gusto para el cumplimiento de los otros, y le ponían nombre a lo que se escapaba a dichos límites. La realidad ha cambiado y felizmente la libertad es un territorio que está creciendo, sin embargo las palabras siguen pesando como losas difíciles de librar.


La democracia liberal requiere de espíritus libre y mentes sin ataduras que disfruten de su propia libertad pero sobre todo de la de los otros. La expresión de libertad del prójimo debe verse como una garantía de libertad para uno mismo y cualquier tipo de represión debe merecer nuestro rechazo. Las sociedades avanzadas tienen además hoy la responsabilidad de normalizar estas relaciones de la misma forma que afirman otras para convertirse en espejos de sociedades más arcaicas y evitar las injusticias sociales que se cometen al otro lado de occidente.


Creo que relaciones, matrimonios, uniones: masculinas, femeninas o mixtas por ejemplo, podrían dar nombre a los diferentes tipos sin menoscabar a las personas. Eso sería llamar masculino también al que ahora se llama homosexual, ¿de género masculino?, este concepto tendría que ampliarse hasta tal punto que a uno y otro lado, femenino y masculino, los límites tendrían que romperse y así de paso acabaríamos con las fronteras y desigualdades de género de mano del respeto. La revisión y el buen uso de las palabras me parece una estupenda herramienta para dar sentido a las cosas en aras de encauzar tolerancias.




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