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En el mejor sentido

Actualizado: mar 27

En el mejor sentido se encuentra la magia que llevan puesta las personas todos los días. Caminan, y en cada paso se siente su determinación. Observan, y todos los demás son observadores de su observación: horizonte dual de observación donde el ego y alter se encuentran.

¿Cuándo surge la relevancia social de la conducta propia? ¿cuándo la necesidad de explicitar los motivos propios y, además, ser responsable de ellos?

Mostrar que la sociedad se ha desarrollado en dirección de la diferencia de las dimensiones de sentido es prácticamente una tarea inagotable. Para Luhmann, experto en los sistemas y los sentidos que perfilan la sociedad, se encuentran indicadores esporádicos por ejemplo en la Edad Media con el surgimiento específico de un tiempo económico que empieza a cobrar distancia del tiempo religioso: tiempo que va a tener repercusiones en la organización del trabajo asalariado. El surgimiento del teatro es una diferenciación de la dimensión de sentido en la que cada vez más se separa el escenario del público y las historias se cimientan en la ilusión, en el engaño de las motivaciones (Shakespeare)


¿Cómo y dónde empieza el proceso por el que los seres no son considerados simples objetos, sino portadores de un carácter expresivo? Parece ser que lo que pretendía la institución de la confesión era el reconocimiento de dicho carácter en los individuos, de tal manera que con la confesión se presionaba a que las acciones coincidieran con las exigencias internas del sujeto, o cuando menos, lograban el arrepentimiento.


En la sociedad conviven muchas sociedades simultáneamente. Mientras unas superan con creces los prejuicios y complejos de antaño, otras permanecen ancladas a las tradiciones más rancias. Las sociedades modernas albergan, en su interior, todo un rango de desarrollos que conviven, y al hacerlo, generan una gran complejidad. Abrirse paso dentro de este ruido constante de indeterminaciones requiere un tiempo, que de no tomar, te condena a confundirte con todo este barullo. El sentido es el fruto de una selección que se produce en el interior de las personas como respuesta a un proceso social de observación y manejo de la complejidad para ir discriminando lo que eres y lo que no eres y establecer, así, tus diferencias. El sentido, según Luhmann, es una representación de la complejidad, es simplemente una nueva y poderosa forma de afrontarla, con la condición inevitable de que estamos empujados a llevar a cabo, permanentemente, una selección.


El mundo moderno experimenta una necesidad mayor de elevar la queja de lo que no tiene sentido cuanto más se ve presionado a autodescribirse. Cuanto más necesidad haya de legitimación, de presentar cuentas, de exponer quiénes somos, de describir el sentido personal o institucional, más surge la necesidad de diferenciar lo pleno de sentido de lo que no tiene sentido.



El sentido, como la luz, no se ve, se ven las cosas. Si se ve la luz, se ve desde la forma de las cosas. No se oye el aire, sino los ruidos. El aire mismo debe hacer ruido para ser oido. Para el sentido, el medio es la unidad de distinción: el sentido se experimenta siempre bajo la forma de una distinción. Es el sentido el que produce una diferencia en las personas, el sentido es la luz que las hace brillar frente a la oscuridad a la que conduce su ausencia. Es este faro, que al brillar muestra un camino.


El sentido no ordena en un abanico de posibilidades, no es necesario que lo haga, estas están trazadas dentro de una distinción que hace posible toda forma concreta de actualidad y potencialidad. El sentido predetermina el paso siguiente en un encaje natural de proceder que determina una conducta. Por tanto, determina el modus operandi de las personas, y las libera de una revisión continua de su posición ante la vida. Se deja ver también fuera de las personas y, como un sabueso, va abriendo unos caminos y despreciando otros, que lo conducen inexorablemente a su feliz objetivo.


El sentido requiere tiempo, dedicación y mucha determinación para tomar decisiones que van a discriminar. El sentido dibuja un círculo que al proyectarse deja dentro tus preferencias, y fuera, por tanto, lo que no te interesa. Es un ejercicio duro de autodeterminación que, de dejar para más tarde, te condena a la complejidad e indeterminación. Un buen atino en este desarrollo personal proporciona una herramienta de incalculable valor que te permite dar pasos firmes y no perderte en continuos reacomodos personales que te hagan, perder también, tu hermoso tiempo. Para entonces, la decisión ya está tomada, la máquina ya está funcionando y no es posible pararla. Para entonces ya te has convertido en una osadía que va por delante de ti misma sorprendiéndote de lo que eres capaz. No es preciso decir nada, simplemente, sonríe y sigue adelante ;) en el mejor sentido.


#sentido


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