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Las utopías sí... sí... sí se cumplen

Actualizado: 24 de nov de 2018

A menudo escuchamos que una utopía es eso que no se cumple, ese horizonte que perseguimos y que nunca vamos a alcanzar. Muchos lo relacionan con una ensoñación. Muy al contrario, la utopía es eso que no debería desaparecer del imaginario social por el bien de todos. Alguien tiene que ocuparse de buscar algo diferente, algo mejor, algo que rompa con la ideología, con el statu quo incluso cuando la Humanidad haya evolucionado hacia un modelo de sociedad perfecto y armónico. Ideología y utopía constituyen las dos caras de una moneda: lo fijo y aceptado, lo que la sociedad asume como el marco de acción que le proporciona la seguridad de lo conocido, frente a la incertidumbre de la novedad, de la propuesta de cambio. "Ideología y utopía" es también el título de un libro a propósito de este tema en el que Paul Ricoeur analiza estas dos posturas.

Las utopías sí...sí...sí se cumplen

Las utopías sí se cumplen siempre que exista un interés lo suficientemente importante o el auspicio de un segmento social que propicie su desarrollo. La libertad, la democracia, el capitalismo, el estado de derecho fueron algún día una utopía o, es que alguien se piensa que llevan aquí desde siempre jamás. No hace mucho, la mayoría de las personas vivieron por y para un amo, había también un rey que por designación divina, o más concretamente, por haber nacido dentro de la linea de sucesión directa de Adán, tenía la potestad de dirigir el rumbo del mundo a su real gusto, el sistema libre de mercado no se daba ni por asomo, el estado de derecho daría la risa y la capacidad de crear y prosperar no existían ni remotamente. Todo esto que lentamente se fue erradicando en occidente, fue ideología y statu quo no hace tanto.


Hoy libertad, democracia, capitalismo y estado de derecho existen porque alguien se lo imaginó primero: lo que hoy es realidad tuvo que ser antes por fuerza una idea transgresora o utopía, y de la misma forma, todo lo que venga, tendrá que ser antes una idea transgresora en la mente de alguien que habita nuestros días. Todo lo que existe, excepto la vida y la naturaleza, es fruto de la imaginación: cada objeto, cada estilo de vida, cada institución, cada organización social, cada edificio, cada empresa, cada moda, todo...nada ha sido creado de la nada.

Las utopías sí...sí...sí se cumplen

Tenemos una tendencia natural a evaluar los nuevos proyectos conforme a nuestros conocimientos pasados y rechazar lo que no comprendemos o no entra dentro de nuestras creencias o nuestra historia: el marco de las opciones está limitado por nuestro saber, por nuestra experiencia y otras diferentes nos resultan inviables. Un mundo sin el estado, el sistema económico, el sistema laboral o el sistema educativo que conocemos nos resultan impensables y cualquier cambio una imposibilidad.


Por suerte siempre hay pensadores, en muchos casos insatisfechos y alguna vez osados que exploran diferentes formas de expresión y en ocasiones están donde tienen que estar en el momento oportuno, también afortunadamente hay personas comprometidas con el mundo que no escatiman esfuerzos por mejorarlo: cuando todo esto eclosiona, produce un movimiento cultural o un hecho histórico que inmediatamente renueva nuestra ideología y que, en adelante, se convierte en nuestra realidad. Lo difícil es el punto de inflexión, ese cúmulo de coincidencias que desata la revolución a una nueva sociedad, y lo necesario son las utopías.

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