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¿Por qué en LA te apetece comer orgánico y practicar yoga?

Actualizado: 16 de oct de 2019

La circularidad y el sentido de una comunidad se sienten en el aire y entra por los poros de tu piel si te sumerges en ella.

Cuando te mezclas con las vidas de los angelinos percibes una tranquilidad y una agradable sensación de bienestar que no te llega en otros lugares. Es la armonía que transmiten los que han sido bendecidos por Dios, por la naturaleza, por los astros, por el universo o cualquier otra fuerza poderosa que los envuelve. Una ciudad llamada Ángeles, rodeada de otras con nombre de santos: San Diego, San Juan Capistrano, San Gabriel, San Fernando, Santa Barbara, San Luis Obispo, San Miguel, San Juan Batista, Santa Cruz, Santa Clara, San Jose, San Francisco, San Rafael, Santa Mónica, San Pedro, San Vicente… pareciera, que dispone de una energía contenida que hace que una mágica luz repose en estas tierras.


El tráfico podría ser abrumador en algunas horas dada la disposición de esta ciudad que habita en viviendas unifamiliares amablemente instaladas en las laderas de enormes montañas, sin embargo, circulan siempre conforme a unas normas y entramado de semáforos muy bien diseñado, que, junto a su talante de mutuo respeto, permite un flujo constante y amable que se deja ver en un sosiego colectivo al volante. Todos parecen moverse siguiendo el mismo ritmo y solo las distorsiones, casi inexistentes, pueden provocarles algún desasosiego.



Percibes, eso sí, cuando llegas a este país, la implacable omnipresencia del liberalismo en todas las gestiones económicas. La normativa en las transacciones económicas son insoslayables y el pago, es el eje sagrado de relaciones. Es un ejercicio fundamental, incluso, desde los primeros momentos de una pacto; para ser considerado en una negociación, primero debes pagar. Reconozco que el descaro liberal siempre me impresiona un poco.


El cuidado de la alimentación no es una opción aquí, sino una forma de vida colectiva acordada por todos que contribuye a ir cerrando su círculo de sentido. El origen y el proceso de elaboración de los alimentos que consumen son una más de sus exigencias. Se trata de consumidores exigentes. La información pormenorizada, por parte de las marcas, que acompañan a los productos es coincidente con sus preferencias, estas saben que la confianza, el buen hacer, la cuidada selección de los ingredientes que componen los productos y el respeto al medioambiente que soporta su cultivo deben estar garantizados. Solo así serán capaces de colocarse en sus tiendas. Por si fuese poco, deben de facilitar, con sus envases, la separación de elementos plásticos y cartones para una cómoda selección de residuos que haga posible un reciclaje eficiente. Entonces, sientes que puede ser verdad, que existe un mundo en el que el cuidado de la alimentación y el medioambiente es un hecho. La convivencia y el respeto a los animales es algo indiscutible. Este es un aspecto, también, en el que el avance se aprecia en Los Ángeles. Otro elemento que contribuye a la descripción de su círculo de sentido propiciada por una comunicación interna y exigente de sus ciudadanos que provoca procesos inequívocos.


Que Los Ángeles está habitada por ciudadanos exigentes y con capacidad para definir su circularidad no puede discutirse. Son diferentes, han sido agraciados por alguna razón y se reúnen en estas coordenadas por causas que parecen divinas. Son personas que se encuentran en un nivel emocional y vital en el que la espiritualidad tiene su espacio. Hablar de espiritualidad no está al alcance de todas las comunidades. La mayoría todavía están muy atareadas en asuntos terrenales, incluso, vecinales. La espiritualidad junto con la meditación y el yoga se entienden mejor desde aquí.



Es un gusto, pisar esta tierra en ocasiones para darse cuenta de que una circularidad en el entorno más intimo de las personas es posible y, comprobar, cómo esta, provoca comunidades y convivencias de respeto y armonía por las que resulta delicioso transitar. Una comunicación firme y exigente de sus ciudadanos ha generado una estructura sólida conforme a un sentido que comparten: su bienestar: este no puede ser vulnerado. Cualquiera que haga peligrar esta realidad tendrá que vérselas con ellos, que atentos a cada detalle que pueda poner en riesgo su ciudad, ya están organizados para salvaguardarla en un proceso continuo y coherente con su sentido.


Procuro siempre quedarme con los mejor de cada lugar que visito y es el aura de esta comunidad lo que me parece más sorprendente y envidiable. Qué como en casa de uno en ningún sitio es verdad, pero aquí, apetece quedarse un rato.








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