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S.O.S. Autónomos

La realidad del trabajador en nuestra sociedad es un tema que me ha llevado a sumergirme en un mar de teorías sociológicas para encontrar respuestas a un montón de inquietudes a ese respecto. En cuanto a los autónomos, pertenezco a la familia de una emprendedora y trabajadora autónoma. Fue mi bisabuela la que nos embarcó a todos en una feliz aventura que duró más de cien años. Su hazaña nos permitió vivir de nuestro trabajo durante varias generaciones. Del sentir del autónomo sé un poco, y la situación que atraviesan en estos días me duele como propia. Por este motivo, quiero compartir una nueva visión de la realidad, una nueva forma de ver las relaciones que, espero, pueda ayudarles a conservar sus medios de vida.


Insisto, la sociedad es naturalmente circular. Permitámosle girar. La sociedad está constituida por muchos sistemas y un entorno. Los sistemas emergen desde el entorno y al rotar van procurando bienes y servicios al mismo entorno. De él se nutren, y a él alimentan: económico, sanitario, judicial, científico, educativo, informativo, etcétera, son sistemas que han nacido en el entorno y su sentido es, a su vez, satisfacerle. Se trata de una realimentación que no cesa, o más bien, no debería cesar a la vista de las circunstancias que estamos viviendo : entorno-sistema.


El colapso social al que estamos asistiendo, derivada de la crisis sanitaria del covid-19, está siendo agravado como consecuencia de las trabas puestas al sistema de sistemas hace ya algún tiempo. De no ser así, el sistema sanitario, desde su autonomía, ya se habrían hecho cargo, hace tiempo, de la solución. El sistema político ha hurtado su libertad a la práctica totalidad de los sistemas sociales y parece que solo la Iglesia la conserva. La falta de autonomía y autoridad del sistema sanitario se hace patente en estos días. Lamentablemente, la comunicación científica no es la protagonista y las decisiones sanitarias no están marcando los tiempos. Es el político el que dicta las pautas y sigue manteniendo en vilo al único sistema capaz de poner soluciones. Esta es una muestra del desconocimiento del funcionamiento de la sociedad. Un desconocimiento de la autopoiésis de los sistemas sociales que los hace posibles. Una cuadratura del círculo que hasta ahora hemos ido consintiendo, pero que cuando nos enfrentamos a un enemigo tan sangriento, deja de manifiesto la inoperancia de la sociedad.


Buena parte de los trabajadores autónomos de nuestro país parecen condenados a la desaparición. Cuando el sistema económico echa el freno, el estrangulamiento de su economía les impide seguir respirando. Los gastos no desaparecen pero sí lo hacen los ingresos. En esta coyuntura, piden ayuda, como colectivo, a los políticos. Esperan de ellos la congelación de las cuotas, supresión de impuestos y ayudas fiscales que les permitan reducir sus costes. Así lo hacen, porque no conocen el sentido del sistema político.


El sistema político cuenta también con unos ingresos y unos gastos derivados de su actividad, una secuencia de decisiones que no pueden variar, un cierre operativo y un fin. El fin del sistema político no es económico. El fin del sistema político no es sanitario. El fin del sistema político no es judicial. el fin del sistema político no es científico. El fin del sistema político no es educativo. Sanitario, judicial, científico, educativo... no son más que herramientas que la política ha ido utilizando en su beneficio. Se han convertido en sus instrumentos pero no son su fin. El fin del sistema político es el poder. Todo lo que pueda hacer mermar su objetivo, y la pérdida de liquidez lo es, va en detrimento de su sentido como institución, por tanto, no puede ceder al incumplimiento de los pagos por parte de otro sistema. Conocer el funcionamiento de la sociedad es fundamental cuando el tiempo apremia y los problemas se multiplican.


El autónomo, como entidad, pertenece a otro sistema. Su ámbito de actuación se encuadra dentro del sistema económico. Es en este sistema donde se desarrolla su actividad, es en este, donde encuentra sus beneficios, es este el sistema del que participa y es este, el sistema en el que debe buscar respuestas y soluciones a sus problemas. Empresas, entidades financieras, autónomos y trabajadores comparten un espacio muy bien delimitado. No tiene sentido que, en épocas de vacas flacas esperen soluciones a sus problemas de parte del sistema educativo, ni artístico, ni científico, ni judicial, ni de la Iglesia... del mismo modo, no tiene sentido esperar que lo hagan de parte del sistema político. Hablo de sistemas porque es muy importante entender la sociedad como un sistema de estructuras y fines. De hacerlo, los autónomos, y quien quiera que sea, dejarán de dar palos de ciego.


Los autónomos, como colectivo, deben recurrir al sistema económico en este momento crucial si quieren impedir su desaparición. Las entidades financieras deben dar respuesta a los problemas coyunturales de los autónomos. De no hacerlo, deberían dar explicaciones a sus clientes y sufrir las consecuencias futuras de su inacción. El desconocimiento del funcionamiento social hace que erremos en la búsqueda del que puede solucionar o aliviar un situación extraordinaria y culpemos, por tanto, al sujeto equivocado.



Piénsese que si, bajo la filosofía del gobierno paternalista y protector, que algunos se piensan, el ejecutivo renunciase a los ingresos que recibe por parte de los autónomos, debería hacerlo también de los que recibe de las empresas turísticas, de las empresas de espectáculos, de las fábricas de automóviles y todo un sinfín de actividades económicas que corren el peligro de cerrar sus puertas... en una sangría que lo llevaría a su muerte por inanición.


En esta crisis, como en todas, cada cual debe aguantar su vela. Se trata este, de un dicho de origen marinero alusivo al palo o madero redondo, fijo verticalmente en una embarcación, y destinado a sostener las velas. La vela de la economía tiene sus propios palos y, los autónomos cuentan con muchos de esos palos en nuestro país. Desde el colectivo de autónomos y desde la unidad, nunca dispersos, deben ser conscientes de su propio posicionamiento social y deben ser capaces de negociar unas condiciones extraordinarias pero, siempre dentro del sistema económico al que pertenecen. Acudir a otro sistema, solo les hará perder los ánimos, un precioso tiempo y sobre todo, una buena parte de su tejido. Es dentro de los límites del sistema económico, donde los autónomos como colectivo deben encontrar la solución económica a este paréntesis en su trabajo, y deben hacerlo pronto, para poder continuar con sus actividades económicas cuando la crisis sanitaria escampe.


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