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  • Aurora es la autora

Te regalo "Nessun Dorma" de TURANDOT.

Actualizado: 8 de may de 2019


Amor, ¿qué es el amor?, pues yo les digo...es el único camino. Los valores, los sentimiento colectivos, no están de moda, los han desterrado de este mundo y así es más fácil que miremos a otro lado cuando él perpetra las mayores injusticias.


Tal vez hoy, me había propuesto hablar sobre las bondades del liberalismo o neoliberalismo como continuación a lo que escribí antes, pero algo me esta sucediendo que a tono con la vida, me hace cambiar el discurso. Hace algunos meses comenzó mi andadura en Internet, a la que me había negado con diferentes argumentos. Mi interés por contar y buscar una imagen que me representará a modo de logo, me hizo tomar en serio mi presencia en la red. Comprobé después sorprendida, cómo algunas personas se movían para interactuar conmigo por diferentes razones.



Anil es indio y vive cerca de Bombai, es profesor de ciencias, tiene una familia de dos niños y una necesidad de escribir poesía para expresar lo que siente. Quiso contactar conmigo para conocer gente de otras culturas. Como él, yo trabajo en un colegio. Hablando sobre la situación de cada uno, rompió mis esquemas cuando me dijo que trabaja para su gobierno con alumnos de secundaria, pero no recibe remuneración alguna como compensación por su saber y tiempo, la situación en su país es muy difícil y así son las cosas. Le hablé entonces de la necesidad de asociarse con sus pares para juntos demandar una mejora de sus vidas laborales y por tanto personales y familiares... esto le sonó a música celestial. Él trata de hacerse oír a través de la poesía.


Casi por las mismas fechas llegó a mi Whatsapp Agdab, así suena su nombre, no sé si así se escribe, ingeniero informático. Para entonces yo formaba parte de un grupo para hablar inglés mediante audios. Él contactó conmigo en mi número privado, esto es frecuente cuando seleccionas a alguien con quien quieres hablar directamente. La sonrisa en mi perfil le hacía sentir optimista dijo, por lo que ya supuse que esta iba a ser una relación corta. Pasaron los días y amable se interesaba por mi nombre y mis cosas. Al preguntarle dónde estaba, me habló de Yemen, ¡Caramba Yemen!¡En guerra! ¿Cómo es posible? pensé. De nuevo mis esquemas volvieron a sucumbir. En esta interacción me envió videos y alusiones a Estados Unidos de América, fotos de su casa antes y ahora, me habló sobre la situación de las personas en su país y entonces entendí, porqué una sonrisa puede llegar a ser motivo de optimismo. Con cada una de las imágenes, terribles, se disculpa como si yo no fuera parte de este mundo, un mundo en el que semejantes hechos acontecen.



Con la vida de Agbad tan próxima a la muerte, la de Anil en la que sus carencias son tan solo económicas, de verdad, que su realidad se vuelve a mis ojos entrañable: convencido de la importancia de su papel para el desarrollo de su pueblo, trabaja denodadamente con el único propósito de contribuir para mejorar las cosas, y no importa tanto cómo se las arregla en su casa a la hora de comer, donde, su red de familiares y amigos es tan fuerte.


Muy cerca, Agbad se enfrenta cada día a la más terrible incertidumbre y observa cómo su país muere; del otro lado, percibe la indiferencia de seis mil millones semejantes preocupados...por un grano en su nariz.



Yo, a este lado de la "película" quiero gritar... ¡No es verdad que estén en otro mundo! el mundo es el mismo, este, donde a seis, ocho o doce horas de distancia permitimos que el demonio, llamado interés económico, produzca el exterminio de niños, padres, hermanos, abuelos, tíos, sobrinos, amigos que antes reían juntos y ya han dejado de existir o agonizan. El interés económico nos parece justificado a todas luces, ¿Por qué si no, no hacemos nada? ¿Qué pasa con el amor, los sentimientos, la conciencia? ¿Cómo es esto posible en un mundo que llamamos global, donde, hoy todos estamos conectados?...Y yo les digo, estamos atados de pies y manos, y nuestros intereses mediocres, a tono con el interés económico del demonio, no nos permiten actuar, tenemos intereses miserables, árbol que no nos deja ver el bosque. Solo el amor por los otros, y por ende por nosotros mismos, haría posible que estas guerras inmundas desaparecieran y que nuestras propias vidas cobraran, por fin, un sentido.


Amor, ¿qué es el amor?, pues yo les digo...es el único camino. Los valores, los sentimiento colectivos, no están de moda, los ha desterrado de este mundo y así es más fácil que miremos a otro lado cuando él perpetra las mayores injusticias.

La vida nos pone en contacto con otras personas y situaciones siempre por alguna razón, el jueves de esta semana tuve la oportunidad de disfrutar de la opera Turandot de Puccini en el fantástico Teatro Degollado de Guadalajara en México, y mientras pienso qué hacer, he enviado a Agbad, y a las personas que más quiero un regalo: Nessun Dorma de Puccini en Turandot donde, el amor acabó con el frío demonio del mal y la muerte...y que también, porque estas ahí, quiero regalarte a ti.





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